Revista TBO (1917-1998)


Revista española de historietas de periodicidad semanal. El primer número apareció el 11 de marzo de 1917, procedente del taller de litografía de Arturo Suárez, en Barcelona. Al principio, la revista estaba impresa solo en color azul. El precio inicial de portada era de 5 céntimos. El origen del nombre procede de una abreviación de la expresión “Te veo”, reformulada a “TBO”. Su título tuvo tal resonancia dentro de la historia del cómic español, que terminó por designar a cualquier publicación que contenía historietas.


Dirigida al público infantil y juvenil, constituyó una de las tres grandes escuelas de la posguerra española, junto a la Escuela Bruguera y la Valenciana. Especialmente influyentes fueron algunas de sus series, como La familia Ulises, de Benejam, o Los grandes inventos del TBO.
A partir del noveno número, con la incorporación de Joaquín Buigas Garriga a la dirección de la revista, pasaron a utilizarse los colores rojo y negro, situando además en la portada una historieta en lugar del chiste de una sola viñeta que aparecía en los primeros números. Poco después, se asoció con Estivill y Emilio Viña.

La revista estaba claramente orientada al público infantil y juvenil, por lo cual se centró en el humor blanco y excluyó de sus páginas contenidos políticos o satíricos. En esta etapa, colaboraron autores españoles como Donaz, Manuel Urda, Tínez, Nit, Ricard Opisso, Méndez Álvarez o Castanys. Dedicó escasa atención a la publicación de autores extranjeros, con excepciones como George McManus u Otto Soglow. La mayoría de las historietas de la revista eran gags breves, sin personajes fijos. Con los años se evidenció su éxito creciente, lo que la convirtió en la revista de historietas más vendida del período anterior a la Guerra Civil española y una de las pocas que logró difusión nacional, gozando de un incremento constante de su tirada.


El último número de diciembre de 1919 se imprimió excepcionalmente en Castellón de la Plana, supuestamente como consecuencia de la huelga de La Canadiense En 1920, sus editores lanzaron también un semanario dedicado al público femenino llamado “B.B.”. A ello hay que sumar, posteriormente, “Historietas y Cuentos TBO”, “Colección Gráfica TBO” y “Entretenimientos de TBO”, entre otros. En 1936 Buigas se asoció con la Editorial Bauzá para la edición de “Cuento infantil TBO”.
Tras el estallido de la Guerra Civil, continuó publicándose en la zona republicana sin modificaciones significativas de su contenido hasta 1938, alcanzando un total de 1097 números ordinarios y 20 almanaques.


En 1939 se creó la editorial Buigas, Estivill y Viña, y a partir de 1941 la revista conoció una segunda etapa, de aparición irregular al no haber conseguido el permiso de publicación periódica y sufrir las restricciones de papel. De esta manera, sólo se publicaron 15 números y un almanaque entre 1941 y 1944,y un total de 131 números ordinarios, 8 extraordinarios y 20 almanaques hasta 1952. Estos números aparecieron además como publicaciones independientes y con un título diferente en cada ocasión, lo que no impidió que se consolidaran algunas de las series más importantes de la revista.


Otros autores que colaboraron en esta época de la revista fueron, entre otros, Antonio Ayné, Batllori, Bech, Joan Bernet Toledano, Juan Blancafort, José Mª Blanco Ibarz, Cabrero Arnal, Josep Coll, Conti, Donaz, Escobar, Fraper, Antonio Mestre, Salvador Mestres, Arturo Moreno, Nit, Raf, Ramón Sabatés, Serra Massana, José Soriano Izquierdo, Tínez, Tur y Manuel Urda Marín. Entre el escasísimo material extranjero publicado por la revista, puede citarse Little King del neoyorquino Otto Soglow.


A partir de 1946, logró una periodicidad mensual, y tres años después, una autorización provisional para aparecer quincenalmente. Su precio, por otra parte, se mantuvo bastante estable. Conseguido el permiso de publicación periódica en agosto de 1951, comenzó su tercera etapa al año siguiente, reiniciándose la numeración de la revista. Esta etapa se prolongaría hasta el 8 de diciembre de 1972, alcanzando 789 números ordinarios, 115 extraordinarios y 39 almanaques. Durante la misma, se consolidaron las series clásicas y se crearon otras nuevas.
En 1968 el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española reconoció oficialmente y normativamente el término “tebeo” para designar a los cómics españoles.


A partir del número publicado el 15 de diciembre de 1972, los editores cambiaron el nombre de la revista a “TBO 2000″ y dieron comienzo a una nueva numeración comenzando por el número 2000, que supuestamente resultaría de sumar los ejemplares publicados en todas las etapas anteriores. Se trataba de un error, porque en realidad el número de aquella semana debió de haber sido el 2018 (las etapas anteriores sumaban 2017 números y no 1999 como entonces se afirmó). Esta etapa alcanzó los 503 números ordinarios, varios extraordinarios y 22 almanaques. Se intentó una renovación importante en los contenidos de la revista, comenzando a publicarse historietas de varias páginas y dando cabida a series franco-belgas.


En 1973, su tirada era de 150.000 ejemplares. Sin embargo, la competencia de las revistas de la Editorial Bruguera fue feroz en esta etapa, y las dificultades económicas de la empresa obligaron a hacer nuevos cambios. Con el número 2364, publicado el 28 de diciembre de 1979, terminó la etapa de innovación que había comenzado siete años antes desapareciendo la cabecera de “TBO 2000″, que fue sustituida por “El TBO” a partir del número 2365, el 4 de enero de 1980. Desde entonces se recurrió principalmente a la reedición de historietas publicadas años atrás (incluidas las de la Familia Ulises).


En 1981 los números normales de la revista se convirtieron en suplemento infantil de la revista “Lecturas” (concretamente, del número 2426 al 2468). En 1982 volvió a los kioscos, pero terminó por sucumbir en mayo de 1983, cuando se publicó el número 2502. Al mes siguiente apareció un extra con 32 portadas de diferentes épocas, en cuya última página se despedía escuetamente su director Alberto Viña con un “Hasta siempre querido lector”. Los fondos de la revista fueron adquiridos por su competidora, la Editorial Bruguera, en 1983.


Denominada por los editores “cuarta época”, al considerar la tercera y la cuarta como una sola, fue editada al por las editoriales Complot y Bruguera. Actuaba de gerente Javier Nieto y estaba dirigida por Joan Navarro. Excepto por el nombre, podría considerarse una revista diferente. Se cambiaron las clásicas letras redondeadas y rojas de la cabecera por otras más angulosas de color amarillo o naranja, y se añadió en la portada el subtítulo “semanario de diversión y reflexión”.


Claramente se dirigía a un público diferente que el del clásico semanario de las etapas anteriores, con un tipo de humor que ya no puede considerarse “para todas las edades”. Se enmarcó en la línea representada por la revista “Cairo”, también dirigida por Joan Navarro. Entre sus colaboradores destacaron Roger, Pere Joan, Gallardo, Micharmut, Tom, Sento, Mique Beltrán, Vallés, Guillem Cifré, Max, Javier de Juan, Raúl, Del Barrio, Daniel Torres, Javier Mariscal o Keko. Contenía también material foráneo como Aquiles Talón de Greg y Autheman & Rousseau.


Aparecieron únicamente siete números, fechados entre abril y junio de 1986, cuando se suspendió la publicación al mismo tiempo que el resto de las revistas de la Editorial Bruguera, al producirse la quiebra definitiva de ésta. Tras el hundimiento de Bruguera, los derechos sobre “TBO” y sus personajes pasaron a ser propiedad de Ediciones B, que sacó al mercado nuevamente la revista a partir de febrero de 1988. Colaboraron en esta etapa multitud de autores que crearon nuevas series y secciones de chistes.
Para marcar la continuidad con etapas anteriores, Sabatés publicó nuevos “Inventos de TBO” mientras que Sempere y Pérez Navarro realizaron una nueva versión de La Familia Ulises en “¡Hala, hala, a mogollón… con la familia Rovellón!”.


Se publicaron también historietas y chistes de autores extranjeros como René Pétillon (“Jack Pelman”), Gotlib y Goscinny (“Informe comical”), Stuart Hample (“Woody Allen”), Don Flowers (“Guapísimas de TBO”), Sidney y Bom (“Cecilia, Julia y Clara, al mal tiempo buena cara”) y Jan Kruis (“Jean, Jeanne y los niños”), e incluso cómics de prensa americanos de distintas épocas: “Educando a papá” y “Angelito” de George McManus, “Betty Boop” de Max Fleischer, “Anita y sus amigas” de Brandon Walsh y Darrell McClure, “Blondie” de Chic Young y “Ketty Love” de Paul Robinson, entre otros.


Además del material nuevo, la nueva publicación llevaba un encarte central con historietas de archivo de los autores clásicos de la segunda y tercera etapas, con el título “El TBO de siempre”. Se mantuvo un ritmo de publicación mensual hasta principios de 1996, fecha en la que desaparecieron las otras revistas de historietas que aún publicaba Ediciones B. Desde entonces “TBO” apareció sin periodicidad fija hasta septiembre de 1998, cuando finalizó la publicación de la histórica revista, con el número 105.

En la prensa de aquel día...

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