Revista EL CASO (1952-1997) (2016-)

Fundada en Madrid (calle del Jordán, nº1) por el periodista, empresario y escritor Eugenio Suárez Gómez junto con varios reporteros del “Diario Madrid”,  el primer número salió en los quioscos de prensa el 11 de mayo de 1952 al precio de 2 pesetas. Tal y como explica su fundador, el primer número pudo ver la luz porque convenció a una firma de relojes suizos para que anticipara la publicidad de un año. De periodicidad semanal y una tirada de 10.000 ejemplares, se especializó en noticias de sucesos, que se caracterizó por relatar en sus páginas los crímenes y episodios trágicos más desagradables y escandalosos de la sociedad española. Supuso pues un ejemplo destacado de prensa popular rentable que utilizaba el recurso del sensacionalismo (sobre todo en su aspecto formal y en el tratamiento gráfico de sus portadas) pero sin caer en el engaño a los lectores.

Ello no fue precisamente una tarea fácil sino bastante atrevida y desafiante para la época, pues el régimen franquista sólo permitía la publicación de las informaciones facilitadas por la Dirección General de Seguridad. En teoría sólo podían publicarse dos sucesos elegidos por el régimen, permitiendo la publicación de un solo asesinato a la semana mientras que el resto de sucesos publicables debían cubrirse con desgracias cotidianas. Pero aun así sus periodistas lograron disponer de sus propias herramientas para poder contar más sucesos de los que estaban permitidos. Tras finalizar la Guerra Civil fue la primera publicación de crónica negra que logró abrirse paso ante una España en la que, oficialmente, “no pasaba nada”. Pero aun así fue creado para desviar la atención de la gente, con el objetivo de entretener y, a la vez, difundir unos valores de justicia donde los policías siempre eran los buenos. En definitiva, era contar historias resueltas satisfactoriamente que entretenían la atención.

Denominado “El periódico de las porteras” por aquellos que lo denostaban, consiguió un enorme éxito de público. El tiraje de ejemplares fue creciendo hasta llegar a los 100.000 gracias a sus portadas atractivas con acuarelas en rojo y negro y un estilo narrativo novelesco. En muy poco tiempo se convirtió en uno de los rotativos más populares de España. Tanto impacto tuvo en la sociedad española que incluso se daban casos de clientes de clase social elevada que compraban un ejemplar de revista o de periódico sólo para esconder entre ellos un ejemplar de “El Caso”.

Lo que más vivamente impactaban en los lectores eran los hechos violentos, en parte porque se venía de años de sequía informativa en ese aspecto. Los lectores anteponían su interés por las imágenes de asesinos y víctimas al texto. Por ese motivo los fotógrafos jamás regresaban a la redacción sin algunas instantáneas de los protagonistas.

Los sucesos más mediáticos de la época contribuyeron a que la revista alcanzara récords de ventas. Así, en la década de los cincuenta el primer gran éxito fue el crimen de la niña Josefina Vilaseca el 4 de diciembre de 1952. Pero el que contribuyó a un récord de venta de ejemplares fue el del caso “Jarabo”, el 21 de julio de 1958, con 480.000 ejemplares, todo un récord en la historia de la prensa española. Por ese motivo hubo el anécdota de que el director de la revista le hizo llegar al asesino, ya detenido, una caja de puros Habanos. Otros casos famosos fueron el de la envenenadora de Valencia y el caso de la mano cortada. Gracias al éxito del caso “Jarabo”, al director de la revista le fue posible adquirir un nuevo vehículo para cubrir las crónicas. Así fue como pudieron cambiar su pequeña furgoneta Fiat 500 por un Morris Minor americano que compartió con la policía.

El creciente éxito de la revista fue acompañado con un aumento de las trabas por parte de la censura eclesiástica. Por ese motivo, el director de la revista consiguió convencer al obispo de Madrid para que éste autorizara la continuidad de la revista, nombrando además a un responsable de la moral y la ortodoxia católica de la publicación, el cual cobraría un buen sueldo por su tarea a cambio de no censurar ni una sola cuartilla y llevarse bien con todo el equipo de redacción.

Con el éxito acumulado, aumentó su precio y llegó a competir con periódicos tan potentes de la época. En la década de los sesenta vendieron mucho los casos relacionados con Eleuterio Sánchez “El Lute”. La portada de la revista se modernizó aunque sin dejar de lado los titulares llamativos y grandes fotos que ilustran la información principal. El ancho de la cabecera se redujo para insertar, en la parte superior derecha, un recuadro a modo de flash informativo. En la década de los setenta fue famoso el crimen de los Galindos y los avistamientos de OVNIS, y se dedicaron muchas páginas al Proceso de Burgos. Fueron los años en los que se adaptó a los nuevos cambios tras la muerte de Franco, incluyendo no solo los “sucesos”, sino también noticias “del corazón” y otras informaciones de sociedad.

Ya en periodo democrático, a pesar del extremado sensacionalismo de las portadas, las tiradas fueron cada vez menores ante la fuerte competencia de la televisión en cuanto a información de sucesos se refiere. El último caso más potente que ayudó a las ventas fue el del crimen de los marqueses de Urquijo. Se dice que el inicio del final de la revista empezó en 1980 cuando la periodista más popular de este semanario, Margarita Landi, marchó para colaborar en la revista “Interviú” consiguiendo doblar la tirada de dicha publicación gracias a su incorporación. Otra causa fue la ruinosa situación económica en la que se encontraba su editor, motivada por la separación y posterior divorcio de su esposa. Además, el contenido y el estilo no pareció encajar en los años ochenta, ante una sociedad y unos lectores muy diferentes a los de antes. Tras la quiebra empresarial en 1987 la revista trasladó su publicación a Almería bajo la dirección de Joaquín Abad. Una vez trasladados los archivos de Madrid a la ciudad andaluza, se dio el extraño caso de que el rotativo sufrió un incendio provocado por el capo que controlaba la droga y la prostitución de la zona, ardiendo parte del material. Mientras que el resto de documentación fue a parar a un contenedor de basura.

Con esa mala suerte inició una segunda etapa, de menor duración. Fundamentalmente se centró en la difusión de noticias sobre temática delictiva. A pesar de ser rentable y vender unos 120.000 ejemplares por número, el incremento de los costes y las demandas, reclamaciones judiciales y pleitos que le interpusieron, provocaron el cierre definitivo del semanario. El último ejemplar salió el 24 de septiembre de 1997.

A partir del año 2013 se resucitó la revista como diario digital (www.elcaso.net) y desde el año 2016 volvió a editarse en papel, saliendo nuevamente en los quioscos de prensa con periodicidad semanal desde el 21 de abril del citado año, al precio de 2,50 euros. El formato es a todo color y tiene una tirada de 100.000 ejemplares. La iniciativa fue llevada a cabo por el mismo Joaquín Abad y Juan S. Rada.

Los periodistas de su etapa histórica fueron famosos, destacando especialmente Enrique Rubio, Mariano R. Boix, Abtonio D. Olano, Eugenio Suárez, Pedro Costa, Ramón Aarangüena, José Quílez o la mítica Margarita Landi a la que todos recordaban con su pipa y su revólver que en realidad era una cámara oculta. Escribieron sus trabajos con un estilo directo y sencillo, haciendo uso generalizado de frases hechas y titulares llamativos y sensacionalistas. También crearon escuela con sus reportajes y crónicas de investigación criminal y delictiva, que sirvieron como fuente de inspiración para escritores de novela negra en España. Todos ellos marcaron un referente en la información de sucesos, y dieron un estilo propio a este periódico, basado en los reportajes “de calle” y de investigación. En la etapa actual de 2016 colaboran periodistas como Rafa Bernaldo de Quirós, Belén Monreal Holgado, Borja Rivas Oyarzábal y Juan Rada.

En la prensa de aquel día...

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