Revista DESTINO (1937-1980)

La revista Destino fue creada en Burgos durante la Guerra Civil, concretamente en mayo de 1937 por Xavier Salas y Josep Maria Fontana i Tarrats, siendo ambos fundadores simpatizantes de la Falange Española. El formato de esta nueva publicación era de diario aún siendo semanal, y se convirtió en órgano de expresión para los intelectuales catalanes refugiados en el bando nacional. La denominación de la revista hace referencia a una frase de José Antonio Primo de Rivera que afirmaba que “España es una unidad de destino en lo universal”.
Poco después, en 1939, la editorial se trasladó a los talleres del periódico La Vanguardia en Barcelona. Josep Vergés e Ignasi Agustí con apoyo de Joan Ramon Masoliver pudieron reemprender la publicación de la revista, que empezó a reeditarse. Durante los años coincidentes con la Segunda Guerra Mundial, es decir, hasta 1945, la revista se denominó “Destino: política de unidad”. Finalizado el conflicto bélico y bajo el interés del régimen franquista por cambiar su orientación hacia un régimen autoritario, las ediciones posteriores cambiaron tanto en su formato como en su contenido, más moderado y con un carácter liberal, de información general y con interesantes artículos de opinión. A principios de 1940 se incorporó como excelente colaborador el escritor ampurdanés Josep Pla, que convirtió la revista en un referente liberal, catalanista y democrático a pesar de las dificultades que imponía la dictadura franquista.


Durante la década de 1950 la revista cambió su formato, pasando a tener más páginas y artículos de opinión acerca de la actualidad mundial, nacional y local, y unas portadas con fotografías muy singulares.
A partir de la década de 1960 comenzó un cambio de orientación política, iniciando una etapa de apertura cultural, ciudadana y religiosa. El protagonismo recién adquirido se tradujo pronto en multas, expedientes sancionadores e incluso suspensiones, como el cierre al que fue sometida la revista y el proceso jurídico de su director Néstor Luján, por una carta apócrifa titulada “el catalán se acaba”, episodio paradójico de cinismo en el que se exponían los puntos de vista de la extrema derecha española, tratados por el aire liberal y catalanista que catalogaba a la revista.

En 1975, Josep Vergés, también editor de Ediciones Destino, se desvinculó de la revista con el Conde de Godó y éste se convirtió en único propietario, trasladando sus talleres a los de la calle Consell de Cent del periódico El Correo Catalán. De hecho, un año antes, la revista Destino ya pasó a ser propiedad del hegemónico Grupo Banca Catalana, coincidiendo con la creación de Convergència Democràtica de Catalunya.
La revista desapareció en 1980. Los años de la Transición fueron los más pobres, ya que los ejemplares redujeron su formato y su contenido notablemente de manera que ya nada tenía que ver con su etapa de esplendor anterior. Además, la mayoría de sus cronistas habían dejado de colaborar. En 1985 se intentó reflotar la revista, pero el intento fracasó y dejó de publicarse definitivamente.

Entre otros, destacaron magníficos cronistas como Josep Pla, Valentí Castanys, Manuel Brunet, Joan Estelrich, Juan Ramon Masoliver, Josep Palau i Fabre, Sebastià Gasch, Miquel Porter i Moix, Jaume Vicens Vives, Azorín, Néstor Luján, Santiago Nadal, Sebastià Gasch, Sempronio, Josep Maria de Sagarra, Enrique Badosa, Camilo José Cela, Carles Soldevila, Miguel Delibes, Joan Fuster, Ana María Matute, Joan Perucho, Álvaro Cunqueiro, Baltasar Porcel, Manuel Jiménez de Parga, Juan Goytisolo, Josep Melià, Pere Gimferrer, Carmen Alcalde, Pedro J. Ramírez y Francisco Umbral.

En la prensa de aquel día...

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