LA PRENSA (1941-1979)


Diario vespertino fundado en Barcelona. Salió por primera vez en los quioscos el 28 mayo 1941 con el subtítulo de “diario de la tarde de información mundial”. Formaba parte de la Prensa del Movimiento o Red de periódicos del Movimiento Nacional, un grupo periodístico español fundado por ley de 13 de julio de 1940 que se nutrió de las incautaciones editoriales contrarias al Movimiento Nacional, cuyos bienes pasaron al patrimonio de la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda de FET y de las JONS. Se editaba todos los días, incluidos los lunes. Como publicación afín al régimen franquista, el periodista era visto como un “apóstol del pensamiento y de la fe de la Nación”. De esta forma, este periódico se convirtió en un ejemplo institucional de información local y nacional con la misión política de propagar las ideas nacionalsindicalistas. Con ello se estableció su difusión como un servicio público en exclusiva cuyos fines debían estar unidos a los del Estado.
Este periódico se caracterizó también por publicar artículos muy depurados bajo una severa censura previa que prohibía mencionar a determinadas personas, hablar de algunos sucesos que pudiesen dar una mala imagen de la autoridad del Estado, y opinar sobre política internacional. Además, se estableció un sistema de consignas por el cual tenía la obligación de incluir determinadas informaciones oficiales. A propuesta de la empresa, el nombramiento de director correspondía al ministro, quien puedía destituirlo si consideraba que su actividad era nociva para el Estado. La finalidad de “La Prensa” era, en definitiva, adoctrinar a los ciudadanos y contribuir a definir el país en origen y final del proceso informativo, puesto que la idea era que de él partía y en él concluía.
Los redactores formaban parte de la Escuela Oficial de Periodistas, en la que era un requisito imprescindible ser militante de Falange Española y de las JONS para ingresar. De este modo se monopolizaba la formación de los periodistas.


A partir de 1951, el periódico reafirmó sus principios del pensamiento tradicional católico, el fundamento del derecho natural, la posición tanto al marxismo como al liberalismo y la indisoluble unidad entre lo cristiano y lo español, componentes centrales del “nacional-catolicismo”, a partir de la doctrina de información del nuevo ministro de Información, Arias Salgado.
A pesar de la aprobación de la nueva Ley de Prensa de 1966, al tratarse de un periódico del régimen Movimiento Nacional y Organización Sindical, apenas se vio afectado por la situación legal. Por ello, mientras otros periódicos evolucionaron en este sentido, el diario La Prensa empezó a perder día a día un importante número de lectores, a lo que se añadió una mala gestión empresarial que fue precipitando su caída puesto que su mensaje empezó a no interesar a la sociedad. En 1965 la tirada diaria era de unos 72.000 ejemplares.
Tras la muerte de Franco en 1975 este periódico empezó a vivir su particular agonía traducida en un descenso de las ventas. En ese mismo año el formato cambió pasando a reducir sus dimensiones y cambió el subtítulo de la cabecera por el de “diario barcelonés de la tarde”. Como curiosidad, al cabo de dos días de la muerte del dictador, se publicó un artículo en el cual criticaba aquellos diarios que ya pedían cambios en el país. Pese al intento de resituarse ideológicamente, incluso con la significativa pérdida del yugo y las flechas en la cabecera, el rotativo fue perdiendo los pocos lectores que tenía, y tras la desaparición del Movimiento Nacional quedó a merced del gobierno de la UCD que decidió prescindir de ellos. El último número salió el 16 de junio de 1979.

En la prensa de aquel día...

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