La Imprenta de Lluís Tassó y la revista “La Ilustración”: la singular historia de un pasaje del Raval barcelonés

Publicidad de 1931 de la Imprenta Tassó

Un paseo por el Raval de Barcelona, ese barrio tan rico en historia donde se ubica nuestra tienda y almacén de prensa antigua, nos invita a visitar y a valorar los lugares más recónditos que nos podamos imaginar. Así, por ejemplo, en lo que fue la cuna del mítico Barrio Chino barcelonés se halla el pasaje de Gutenberg, cuyo acceso principal se efectúa por la calle del Arc del Teatre y desemboca en la calle de Cervelló, detrás de la Torre Colón. Se trata de un callejón que aparentemente carece por completo de interés, pero sin embargo pocos saben que allí existió una de las imprentas más importantes de España y que fue el lugar donde se forjó la prensa ilustrada moderna.

Anteriormente a la existencia de este pasaje, hasta mediados del siglo XIX en los terrenos que ahora ocupa solo habían huertos cuya extensión limitaba con la antigua muralla medieval. En el mismo lugar llegó a instalarse un circo e incluso se efectuaron pruebas de navegación aérea con un primitivo globo que tuvo notable éxito de público. Al cabo de pocos años los huertos dieron paso a un conjunto fabril delimitado por las calles de Monserrate (Montserrat), Trentaclaus (Arc del Teatre), Mediodía (desaparecida) y Portal de Santa Madrona.

Lluís Tassó Gonyalons (izquierda) y su hijo Lluís Tassó Serra (derecha) 

Este complejo disponía de un pequeño pasaje particular sin salida cuyo único acceso se efectuaba a través de la calle del Arc del Teatre. Carecía de nombre, pero fue popularmente conocido como el pasaje de Tasso. El nombre se debió al impresor menorquín Lluís Tasso Gonyalons nacido en Mahón en 1817 y que, tras haber aprendido el oficio en los talleres mahoneses de Pedro Antonio Serra y haber contraído matrimonio con la hija de éste, decidió trasladarse a Barcelona en 1834 e instalar su propia imprenta. Habiéndola ubicado en distintos lugares de la ciudad en función de las necesidades y del crecimiento del negocio, en 1862 la asentó definitivamente en el citado conjunto. Al poco tiempo adquirió la “Librería Histórica” y abrió otra llamada “El Plus Ultra”. El mérito más destacado del señor Tasso fue la unificación del oficio de impresor con el de editor, pues antes ambos trabajaban por separado a modo de dos empresas. Tras esa unidad, surgió el término “casa editorial”.

Publicidad de la Imprenta y Casa Editorial de Lluis Tassó

En 1880 Lluís Tasso Gonyalons falleció en Barcelona tras padecer una larga enfermedad, motivo por el cual su hijo su hijo Lluís Tasso Serra ya se había hecho cargo del negocio tres años antes, capitalizándolo con adelantos técnicos que lo dotaron de una estructura técnicamente moderna. Precisamente en el mismo año de fallecimiento de su padre, fundó la revista semanal “La Ilustración”. Subtitulada como “periódico semanal de literatura, artes, ciencias y viajes” fue de las primeras revistas ilustradas en castellano publicada en Barcelona y una de las primeras de toda España que publicó grabados originales, xilografías y láminas. Del primer número se hicieron 530 ejemplares, apareciendo en los quioscos de prensa el 7 de noviembre del citado año. Sus contenidos variaban en cada número y contaban con la participación de distintos corresponsales que aportaban información de la provincia y del extranjero.

Ejemplar de la revista “La Ilustración”

Era una revista de gran formato comparada con otras de su época. Todos los números tenían ocho páginas. Las páginas se dividían en dos grandes columnas. Una de las características invariables de la revista fue que aprovechaba las dos páginas de la mitad de la publicación, la página cuarta y la quinta para introducir dos grandes grabados a página completa. Era una revista que trataba temas de la actualidad con un tono cercano y ameno, dirigida a un público joven y activo que se encontraba dentro de las corrientes culturales de finales del siglo XIX tanto a escala mundial como a nivel local en la ciudad de Barcelona. Tuvo un gran número de colaboradores y corresponsales de diferentes nacionalidades y diversas posiciones ante eventos culturales, políticos y artísticos.

Interior de la fábrica: taller de composición de estados

Aun con las tendencias ideológicas generales de la revista, los textos culturales, artísticos, literarios y científicos se inclinaban hacia una tonalidad más bien neutral. En los textos iniciales de cada revista y los diferentes poemas que se presentaban, principalmente se trataba acerca de temas sociales como la posición de la mujer y el hombre en la sociedad, la visión del arte y el artista y aspectos que estaban presentes en la sociedad del momento. Inicialmente había un tono más conservador pero que posteriormente evolucionó a medida que incorporó a nuevos colaboradores de variadas ideologías.

El éxito de la revista en Latinoamérica comportó el cambio de nombre de la publicación para pasar a llamarse “Ilustración Hispano-Americana”, subtitulada “periódico semanal de literatura, artes, ciencias y viajes”. El 20 de diciembre de 1885 salió en los quioscos el último ejemplar de “La Ilustración” y a partir del día 28 siguiente ya apareció con esta nueva denominación. El cambio fue completado con una nueva presentación, más cuidada, siendo impresa en un papel de mejor calidad y ampliada a 16 páginas. En esta nueva etapa, que continuó Torcuato Tassó Serra, hermano de Lluís, se publicó hasta el 31 de diciembre de 1891.

 

Interior de la fábrica: taller de composición de obras y periódicos

Ambas revistas, a pesar de su corta vida, contribuyeron decisivamente a transformar la prensa española dando importancia a la fotografía no como una mera ilustración sino como un reflejo de la realidad. Para ello se mantuvo una estrecha colaboración y amistad con el fotógrafo y retratista Miguel Aragonés, cuyo estudio fotográfico se ubicaba justo al lado de la Imprenta Tassó. Desde entonces, Lluís Tassó Serra pasó a la historia de las artes gráficas como uno de los editores de álbumes que introdujo la imprenta con procedimientos de copiado fotográfico y con procedimientos como la autotipia, el heliograbado o el fotograbado directo del natural.

Al fallecer Lluís Tassó Serra en 1906 dejó la imprenta a manos de su yerno o hijo político Alfons Vilardell Portuondo (marido de Magdalena Tasso Matamala) el cual lo convirtió en uno de los negocios más importantes de edición e impresión y sus industrias derivadas de Barcelona, pues contaba con grandes talleres para composición, tipografía, fotograbado, máquinas de imprimir, encuadernación y fondo editorial. En 1920 fue elegido como presidente por la Asociación Patronal de Fotograbadores.

 

El pasaje de Gutenberg en la actualidad

 

El 29 de marzo de 1922, el Ayuntamiento de Barcelona decidió bautizar al pasaje de la Imprenta Tasso como pasaje de Gutenberg, en homenaje al impresor y grabador alemán Johannes Gutenberg (Maguncia 1398-1468), inventor de la prensa de imprenta con tipos móviles moderna. A modo de curiosidad, pues pocos lo saben, el verdadero nombre de este inventor era Johannes Gensfleisch, pero debido a que su apellido tenía semejanza con “gänsefleisch” (carne de ganso) decidió cambiárselo para evitar las mofas.

En 1936, al estallar la Guerra Civil, la Imprenta Tasso fue incautada por el Sindicato de Artes Gráficas de la CNT, por lo que Alfons Vilardell Portuondo se vio obligado a abandonar la gerencia y exiliarse con su esposa. Tras finalizar el conflicto bélico, regresó a Barcelona, vendió el edificio y la maquinaria, quedando la empresa desmantelada y la imprenta definitivamente inactiva.

Conocida esa historia ¿quién podrá decir ahora que el pasaje de Gutenberg es un vulgar callejón carente de interés?.

Fotos: La Ilustración (revista), Mundial (revista), Ricard Fernández Valentí.

En la prensa de aquel día...

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