EL IMPARCIAL (1867-1933) (desde 2008)

Diario de carácter informativo, uno de los primeros diarios de empresa, en contraposición a los diarios de partido, fundado en Madrid por Eduardo Gasset Artime. El primer número salió en los quioscos de prensa el 16 de marzo de 1867, inicialmente como vespertino hasta que al cabo de un año pasó a matutino. Fue considerado el periódico más influyente en España en el último tercio del siglo diecinueve y primeros años del veinte, alejado del doctrinarismo propio de los periódicos de partido y fuertemente ideologizados, motivo por el cual se considera el principal periódico que inició la gran transformación de la prensa española moderna. Fue además el primer periódico en contar con una red de corresponsales profesionales dentro y fuera de España.

Nació en los últimos años del reinado de Isabel II, a las puertas de la Gloriosa, con una agitación política y social cada vez mayor, afín a Unión Liberal y como opositor al gobierno del general Ramón María Narváez, motivo por el cual sufrió suspensiones en su primer año de vida. Desde sus columnas se gestó la coalición de liberales, progresistas, demócratas y antidinásticos que propiciaron la llamada Septembrina, convirtiéndose en el órgano más influyente del llamado Sexenio Democrático. Su éxito de ventas provocó que la tirada pasara en poco tiempo de 18.000 a 40.000 ejemplares.

El periódico contribuyó a consolidar el periodismo noticioso y empresarial de calidad, cuidando del aspecto informativo, siempre moderno y ambicioso. Su formato era de cuatro páginas a varias columnas y tipografía menuda sin alardes, con artículos de fondo, crónica diaria, sección de miscelánea política o revista de prensa, sección oficial, de noticias del interior, exterior y ultramar, mercantil e industrial, bibliografías, espectáculos y variedades. Asimismo, publicaba el folletín en el tercio inferior de las primeras páginas, y dejaba la cuarta plana para los anuncios publicitarios que al principio habían ocupado poco espacio. Entre sus redactores destacaron Mariano Araús, Ángel Castro, Isidoro Fernández, Manuel Fernández, Rafael García y José Echegaray, entre otros. Posteriormente se incorporó gente como Andrés Mellado, Mariano de Cavia, Eugenio Rodríguez de Escalera y José Ortega y Munilla.

Tras su instalación inicial en la calle de Mesonero Romanos, se trasladó su sede a la calle de Duque de Alba, 4 (plaza de Tirso de Molina).

Al final del periodo democrático, el 27 de abril de 1874 empezó a publicar “Los lunes de El imparcial”, un suplemento semanal literario con artículos de divulgación científica, crítica literaria, teatral y de arte y de creación. Incorporó periodistas y escritores como Juan Valera, Federico Balart, Manuel del Palacio, Ramón de Campoamor, Emilia Pardo Bazán, Jacinto Octavio Picón, Leopoldo Alas “Clarín”, Ramón María del Valle Inclán, Miguel de Unamuno, Jacinto Benavente, Pío Baroja, Ramón Pérez de Ayala, Ramiro de Maeztu y José Martínez Ruiz “Azorín”, entre otros.

Como órgano de opinión y una de las más importantes empresas periodísticas de la Restauración, siguió siendo uno de los diarios de mayor prestigio y circulación, dando la nota más intelectual de la prensa nacional. Su gran editorialista político por antonomasia fue Manuel Troyano.

Tras la muerte del fundador, su hijo Rafael Gasset Chinchilla tomó la dirección de diario en 1884, quien en 1897 se incorporó al grupo regeneracionista de Camilo García Polavieja y seguidamente al de Raimundo Fernández Villaverde, a la vez que hizo desde el diario una oposición al partido liberal de Práxedes Mateo Sagasta. Tras ser nombrado ministro en 1900, le sustituyó al frente del periódico su cuñado José Ortega Munilla, reconvirtiéndose el diario en defensor del nuevo jefe del Partido Liberal, Segismundo Moret, y tras un breve periodo de oposición pasó a defender al liberal progresista José Canalejas. Estos vaivenes provocaron la pérdida de prestigio e independencia del diario, aunque mantuvo su suplemento semanal. Luis Bermúdez de Castro pasó a ser el nuevo director durante el periodo 1906-1907 y Luis López Ballesteros, desde 1908 hasta 1913.

Durante la Primera Guerra Mundial comenzó siendo neutral para terminar pasándose al lado alemán mediante la correspondiente subvención.

En 1916 se separó de la Sociedad Editorial de España al mismo tiempo que precipitó su decadencia, pasando un año después a La Papelera Española, de Nicolás María de Urgoiti, siendo nombrado director Félix Lorenzo. La actitud del diario ante el fenómeno de las Juntas de Defensa y a raíz de un artículo publicado por José Ortega y Gasset en junio de 1917 difundiendo severos juicios contra la dinastía y reclamando cortes constituyentes, propició a la fundación del nuevo diario “El Sol” donde marcharon los más prestigiosos redactores y colaboradores.

En abril d 1927, de nuevo, Rafael Gasset y su familia se deshicieron del diario, y un año después se constituyó Editorial Española, S.A. para la edición del periódico, siendo su propietario el Banco de la Construcción, desapareciendo el 21 de marzo de 1933, tras su dilatada, próspera e influyente existencia.

Luis María Ansón fundó en 2008 el diario digital “El Imparcial” (www.elimparcial.es) como homenaje al antiguo periódico. En su escrito fundacional dice: “Para el siglo XXI, queremos, además de un diario que recobre y conserve una distancia higiénica con los partidos y el poder político, un periódico que rompa con la dependencia de nuestro tiempo: la de hacer una prensa al servicio de grandes grupos de interés. No se nos encontrará, pues, en la gestión de concesiones porque el nuestro será el negocio de la verdad: de la verdad de los hechos confirmados, de su interpretación responsable y de su análisis profesional objetivo. Queremos ser sencilla y exclusivamente lo que proclamamos querer hacer: un diario liberal e independiente al servicio de la información y el análisis. Nuestro Imparcial del siglo XXI, que renace en un mundo plenamente internacionalizado, debe retomar una tradición liberal que, en nuestro idioma y en ambos hemisferios, cumplirá pronto doscientos años. Así mismo, para continuar y reafirmarse en una línea técnica de vanguardia, nuestro Imparcial tiene además que configurarse como un periódico digital en formato PDF, en donde una actualización continua de la información y su disponibilidad en la red pueda compatibilizarse con una lectura impresa“.

 

En la prensa de aquel día...

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